Con una inversión municipal superior a los 17,6 millones de pesos, el Hospital Municipal Gumersindo Sayago incorporó dos nuevos equipos destinados a fortalecer la atención y el diagnóstico temprano en las áreas de pediatría y oftalmología. El intendente Esteban Avilés recorrió el Hospital junto a la secretaria de Salud Pública, Claudia Pereyra, y la directora Andrea Garrido.
Esta incorporación de nueva tecnología para el Hospital Municipal Gumersindo Sayago, mejorará las herramientas disponibles para la prevención, el diagnóstico y la atención de vecinos de todas las edades.
*Equipo de otoemisiones acústicas pediátrica*
En esta oportunidad, se incorporó un equipo pediátrico de otoemisiones acústicas, con una inversión municipal de $9.705.570, destinado principalmente a la detección temprana de posibles dificultades auditivas en bebés.
Esta tecnología permite realizar estudios de manera temprana y contar con información fundamental para identificar posibles alteraciones en la audición durante los primeros meses de vida, favoreciendo un abordaje oportuno y el correspondiente seguimiento profesional.
*Equipo de oftalmología para niños y adultos*
Además, el área de Oftalmología sumó un autorrefractómetro con queratómetro, adquirido mediante una inversión municipal de $7.956.000, que permitirá ampliar y optimizar los controles visuales en bebés, niños, adolescentes, adultos y personas mayores.
El nuevo equipo realiza de manera rápida, automática e indolora una primera medición de la graduación que necesita cada paciente, aportando mayor precisión y ofreciendo al profesional un mejor punto de partida para completar el examen oftalmológico.
El autorrefractómetro permite detectar alteraciones visuales como miopía, hipermetropía, astigmatismo y presbicia. Su utilización cobra especial importancia durante la infancia y la etapa escolar, ya que la detección temprana de problemas visuales contribuye a prevenir dificultades en el aprendizaje y afecciones como la ambliopía, conocida como “ojo vago”
aprendizaje y afecciones como la ambliopía, conocida como “ojo vago”.






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